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5.4.12

HOMO STUPIDENS // Tu riñon por una entrada

Ni más, ni menos.

Por: Ana Rchy

Hasta 28 mil pesos se pagaron esta semana por un boleto para ver a Paul McCartney. Y como atinadamente dijeron los conductores de El Weso, programa de sátira informativa que se transmite por 96.9 FM, se hizo realidad aquella frase una vez pronunciada por John Lennon: 

“Quienes ocupen las últimas localidades aplaudan, los que están hasta adelante pueden simplemente agitar sus joyas”.

El rock, como casi todo en esta vida, es un reflejo de la sociedad. Así como en algunos estratos, y me refiero a las tocadas de rock urbano de las que una vez hablé, la música representa un desahogo y una expresión de inconformidad social; en otro lado del espectro el rock and roll se cotiza como uno de los lujos más costosos de los que se tiene memoria. 

22.3.12

HOMO STUPIDENS // Me voy ir al infierno

El infiero según algun@s
Por: Ana Rchy

“Te vas a ir al Infierno”, me ha dicho mi abuela en repetidas ocasiones. Ya antes me lo habían advertido mi mamá, varias de mis tías y hasta las monjas de la primaria en la que estudié. No sé porqué, pero lejos de asustarme, la idea me causaba un poco de emoción. “¿Al infierno, yo?”, me repetía por las noches antes de dormir. “No suena mal”.

Me iré al Infierno, según mis parientes, casi por todo lo que soy y hago. Radicaré en el averno por culpa de mis tatuajes, mis piercings, mis cabellos teñidos de colores, la música que escucho, los libros que leo, las películas que disfruto, los amigos con quienes me junto, las revistas en las que escribo (como Caco And Roll, ¡claro!) las cervezas que me bebo, los hombres que beso y las chicas con las que me acuesto y, si mis abuelas, tías y madre se hubieran enterado, hasta los churros que me fumo y que cosecho de mi propia macetita.

Todo aquello que hacía desde que ponía un pie fuera de la cama cuando era niña hasta el día de hoy, está encaminado a que mi alma arda por los siglos de los siglos en un caldero, alimentado de leña por un ejército de diablitos con cuernos y cola con final puntiagudo.

Entonces, dentro de mi lógica, eso no debe ser tan malo. Cuando uno camina irremediablemente hacia su destino las cosas salen bien. Además, bajo esa misma óptica, en el Infierno debe haber todo aquello que me gusta a manos llenas: libros de Nietzche, películas de Lynch, discos de Ezcorbuto, tintes vegetales, piercings y además, montones de mis amigos con quienes gozar de todo ello. Seguramente no nos faltarían sexo, drogas y rock and roll.

2.3.12

HOMO STUPIDENS // Danos hoy el porno nuestro de cada día

El rock y el porno han tenido una estrecha relación.

Por: Ana Rchy 

Ayer comenzó la Expo Sex & Entertainment. Como cada año, éste no ha sido la excepción y ahí estaré. Los pornógrafos, pervertidos, cochinotes, cachondos, depravados, libertinos y degenerados (por mencionar a algunos motes que la sociedad nos endilga a quienes sencillamente nos gusta darle al cuerpo lo que es del cuerpo, o sea placer), y que conste que no formamos ninguna de sus absurdamente llamadas “tribus urbanas”, disponemos de algunos días de tolerancia para reunirnos bajo un mismo techo –el del Palacio de los Deportes– y reconocernos como eso, unos pornolovers. 

Durante casi una semana podemos admirar los atributos de aquellas estrellas que habitan un cielo mucho más vilipendiado (por los “mochos”) y admirado (por los “enfermos”, como nos dicen ellos) que el del rock: nada menos que el Olimpo de los Pornstars.

24.2.12

HOMO STUPIDENS // Cuando el underground se vuelve súperground

Lomas De Chapultepec, una de las zonas más "fancys" de la ciudad.
Por: Ana Rchy 

Por razones de trabajo, el otro día anduve vagando por Lomas de Chapultepec. Sinceramente hacía mucho que no merodeaba por esos rumbos e iba en compañía de un amigo que, también por motivos de trabajo, llevaba al hombro una aparatosa mochila repleta de material fotográfico, un tripié y algunos rebotes de luz. Resultaba muy complicado esquivar a otros transeúntes en las angostas banquetas de la fastuosa colonia chilanga con tantísimos triques como casas de caracol colgados de nuestros cuerpos. 

Entonces me di cuenta que colonias como estas, y otras del estilo tipo El Pedregal o La Herradura, fueron construidas al servicio de los automóviles y en pos del olvido total del peatón, una subespecie humana a la que los ingenieros de tan boyantes zonas le dedican su más olímpica indiferencia. 

¿Han intentado llegar a El Pedregal en pesero o salir de Interlomas en un microbús?

16.2.12

HOMO STUPIDENS // En culos se rompen géneros

SIn duda alguna los culos siempre darán de que hablar y más si es por envidia.
Por: Ana Rchy 

Para la P.S.K.Y. 

Una buena amiga escribió en su muro de Facebook algo que el más inepto de sus conocidos le preguntó: “¿Y a quién le das las nalgas para tener tu trabajo?”. Huelga decir que mi conocida, de quien omito su nombre para que sea ella quien lo revele si lo considera pertinente, es reportera de una revista en la que continuamente la envían a cubrir conciertos, entrevistar bandas y ver películas. Sobre todo eso ella escribe y le publican.

No soy feminazi, término acuñado por otra buena pandilla de cábulas para referirse a aquellas mujeres cuyos cuerpos y mentes parecen haberse barnizado con repelente de hombres y encuentran en cualquier manifestación masculina una abierta agresión, por lo que no ahondaré en la carga sexista de la pregunta que le inquirieron a mi amiga.

Sin embargo, me sacó de onda muchísima que alguien considerara que para trabajar en lo que te place, haciendo lo que te gusta, disfrutándolo y divirtiéndote, sea considerado un privilegio tan fuera de la realidad que únicamente se explique a través de un intercambio sexual.

10.2.12

HOMO STUPIDENS // Bandas necias que acusáis al tiempo sin razón


Para mi propia banda, 
¿Qué hubiera pasado si hubiéramos pegado? 

Por: Ana Rchy

El otro día Fernando Aceves, omnipresente fotógrafo del rock en México que suele capturar con su lente la mayoría de los conciertos internacionales que Ocesa trae a México, twitteó algo así como: “bandas que no se dan cuenta que sus fans crecen y se quedan tocando solas”.

Tiene razón.

Estar dentro de una banda de rock representa muchas cosas que muy pocas veces toman en cuenta los quinceañeros imberbes que un buen día se encierran en el garage para torturar a los vecinos con los instrumentos que sus papás les compraron en el último día de Reyes.

Una banda de rock es, al mismo tiempo, una familia, una sociedad y una maldición. Lo peor que le puede pasar a una banda es “pegar”, como se dice coloquialmente. Conseguir el éxito, la popularidad y el dinero casi siempre encierra la toma de una elección: vivir de la música. ¿Por cuánto tiempo?

El problema es que no muchos músicos cuentan con la sabiduría para administrar ese éxito y pensar en una eventual jubilación.

3.2.12

HOMO STUPIDENS // Primero muerta que en una banda

Axl Rose y Slash, una de las mancuernas más importantes del rock... y dos de los egos más grandes también

We're a happy family
Me, Mom and Daddy
-Ramones

Por: Ana Rchy

Primero muerta antes que formar parte de una banda de rock. Dos décadas de escuchar música, leer revistas y asistir a conciertos me ha ensañado que en el infierno no existe distinción de géneros musicales y que poco importa cuánto empeño le pongamos a parir nuestro Frankestein personal, sea punk, dark, reggae, electrónico o indie; al final las cosas siempre salen mal.

El dinero, si, el maldito dinero, pero mucho más que eso, el fantasma del ego. En una banda existen montones de egos, porque cuando un músico viene al mundo es porque Dios le puso una dosis extra de amor propio a la mezcla de barro y lo que sale es un ser que requiere beber atención como el más sediento de los vampiros. Por culpa de los egos Paul y John se pelearon para que el crédito de cada uno se escribiera antes que el del otro en las canciones; Slash y Axl desmembraron a la que debió ser la gloria más grande del hardrock (y el segundo se resignó a llevar por siempre un tatuaje con el rostro del primero, aunque lo odie), en el mundo y los hermanos Noel y Liam Gallagher no se dirigen la palabra aunque vinieron al mundo gracias a la misma mujer. 

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